En el Norte aun existe un Territorio Salvaje: desde el Mar Cantábrico, hasta las tierras de campos del sur de León, pasando por la gran Cordillera Cantábrica, todo un mundo de paisajes, fauna y flora.
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Un plumaje muy especial identifica desde lejos a esta ave, amante de embalses o láminas amplias de agua, no necesariamente tranquilas, lo que estropea la cría en muchas ocasiones. A estos los conocí hace un par de meses, y sospecho que volveré pronto, a ver si ha crecido la familia :). Su típico baile de emparejamiento los coloca frente a frente, moviendo la cabeza a los lados sincronizados, con las plumas de su cabeza en su máximo esplendor. construyen un nido a menudo flotante, anclado con algas, y cuando nacen las crías, se pasan las primeras semanas de vida asomando entre las plumas del dorso de sus padres :)!. En esta primera aproximación, algún detalle se puede apreciar, pero prometo repetir, y mejorar 🙂

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Una pequeña bola negra persigue despreocupada a mamá rascón, esperando que esta le entregue pico a pico la merienda :).

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Estás de noche, en una jaima, en las postrimerías del Atlas marroquí, escuchando el río, sorbiendo sonoramente tu té, mientras tumbado boca arriba sobre las alfombras interminables, notas una presencia. Te sientes observado, te fijas bien, y 8 pequeños puntitos brillan sobre tu cabeza. Acercas el farol, y… ah!!! Una inmensa araña, sin duda la más grande que has visto en tu vida, te saluda. Qué momento! 🙂 Cámara, flash, macro y click. Por si no me creen cuando lo cuente. Ahora bien, no se qué especie es, si alguien quiere colaborar… he descartado las arañas lobo, por la disposición de los ojos, el tamaño del cefalotorax (grande) respecto al abdomen, y la longitud de las patas respecto al cuerpo (largas), que se noten los estudios. 🙂

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Siempre sorprende ver como se cierne esta gran rapaz sobre las laderas, especialmente comparándola con el pequeño cernícalo, que sigue el mismo comportamiento. Pero más sorprende presenciar un lance exitoso de caza, cuando el ave vuelve a su medio, el aire, con una pequeña culebra en este caso enroscándose en su cabeza; en pocos segundos es solo una larga cola que aun se mueve, saliendo del fuerte pico; al poco, un mínimo extremo del reptil, y enseguida….nada. Una suerte poder verlo, y una casualidad poder retratarlo.

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