En el Norte aun existe un Territorio Salvaje: desde el Mar Cantábrico, hasta las tierras de campos del sur de León, pasando por la gran Cordillera Cantábrica, todo un mundo de paisajes, fauna y flora.
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Técnica Time-Lapse (IV): Cámaras Reflex

No es sólo pararse a crear una fotografía, o presionar el botón de grabación de un video mientras ves lo que sucede: el time-lapse exige un grado más de abstracción, al tener que ‘imaginar’ uno u otro resultado, tras analizar las posibilidades de la escena o su evolución, recreando en la mente además todos los ‘complementos’ que podamos ir controlando en nuestro proceso de aprendizaje -filtros, intervalómetros especiales, motores, railes, etc…- buscando un resultado único, aunque sea difícilmente predecible, y muchas veces fruto de la casualidad, sometido al arbitrio del azar propio de variables como la meteorología especialmente.

Cuanto más practiques esta técnica, y más controles los resultados, más ganas tendrás de avanzar, y generar resultados más complejos y elaborados.

Nuestro objetivo en este artículo -y siguientes- será dar una vuelta de tuerca más en la creación de timelapses, empleando equipos más complejos y complementos, entrenando ‘el ojo’ y buscando los resultados que cada vez con más claridad podremos previsualizar.

Conviene repasar los anteriores artículos, para tener frescos los conceptos básicos:

Técnica Time-Lapse (I): Introducción

Sin intención de elaborar un curso técnico exhaustivo ni nada parecido, voy a comentar en varios artículos los aspectos generales de esta técnica, desde lo…

Técnica Time Lapse (II): Smartphone

Una forma muy básica, pero con resultados en ocasiones sorprendentes, de realizar un video…

Técnica Time-Lapse (III): Compactas

Tercer capítulo de la serie de artículos dedicados a hacer TIMELAPSE, en esta ocasión usando…

Time-lapse con cámaras reflex

Sin dar más vueltas, podemos pasar a establecer el protocolo necesario para realizar un sencillo timelapse con nuestra cámara reflex, mediante un ejercicio práctico:

La escena

Cargamos con nuestro equipo por la montaña, sin objetivo fijo, disfrutando el paisaje, la naturaleza, la compañía… Vemos que se está formando una tormenta sobre las montañas cercanas:

Tormenta.
Tormenta formándose sobre el valle del Curueño.
Análisis

Analizamos: tenemos un paisaje de montaña con varios elementos singulares, como es el gran pico del fondo, la sierra caliza hacia la derecha, un valle rodeado de praderas y arbolado, asoman algunos tejados del pueblo cercano… En la mitad inferior de la escena tenemos varias lineas del terreno que convergen, y en la mitad superior vemos un arco iris incipiente en un maremagnum de nubes revueltas que evolucionan bastante rápido. En general, una buena aproximación a la composición pasa por simplificar la escena en elementos básicos, y jugar con su relación espacial. En este caso, por ejemplo, podemos imaginar dos líneas curvas que se cruzan, dirigiendo la vista hacia una zona de convergencia donde se desarrollará el principal foco de interés.

Ésta sería una aproximación estática a la comprensión de lo que vemos, pero debemos tener en cuenta el dinamismo de la escena, imaginando el avance de las nubes, la luz del atardecer, y la ubicación y desarrollo del arco iris, que cambiará además bastante rápido si en lugar de grabar un video, tomamos una foto cada pocos segundos.

Análisis de composición paisaje time lapse.

La decisión del tiempo de intervalo es algo crucial que sólo controlaremos con el tiempo y la práctica: si hacemos, por ejemplo, una foto cada 5 segundos, como ya aprendimos cuando hablamos de los cálculos necesarios, si la escena de modo natural ya tiene cierto dinamismo, como es el caso, el resultado final será una velocidad excesiva seguramente. Cuando la escena es bastante lenta, suelo emplear intervalos de 5 segundos, pero si la escena es relativamente rápida, como esta, con 3 segundos, incluso 2*, el resultado podría ser más ‘adecuado’.

*¡Cuidado! En ocasiones, en función de la configuración de la cámara, o de sus propias características, es posible que no se puedan establecer intervalos muy cortos, lo que provocará la pérdida de algunos disparos, y por lo tanto pequeños saltos en el resultado final. Esto en las reflex es más fácil de controlar, pero por ejemplo en muchas cámaras compactas, incluso en modo manual y avanzado, necesitan un tiempo entre toma y toma. Recuerda fijar los parámetros de exposición y eliminar la previsualización de la foto realizada para minimizar estos errores.

Preparación

Del mismo modo que cuando explicamos el proceso con una cámara compacta, hay acciones en el protocolo de realización de un timelapse que son comunes, independientemente del equipo utilizado:

Componer

Tras el análisis previo de la escena, estamos en condiciones de elegir nuestra composición perfecta: líneas de fuga, puntos de interés, tercios, o caos, trata de encontrar la composición que encaje con tu forma de ver, de entender o de sentir esa esa escena, para lograr expresarlo lo más fielmente, procurando equilibrar las técnicas ‘correctas’ con tu creatividad y tu personalidad.

Fijar el equipo

Es fundamental mantener el equipo lo más estable posible. Para ello, nada mejor que utilizar un trípode fiable, y aplicar, si fuese necesario, algunas normas extras para garantizar que la cámara no se mueva: puedes abrir las patas más de lo normal, lastrar la columna central colgando tu mochila debajo, parapetar el conjunto del posible viento junto a un árbol, roca o pared, etc. También puedes crear una base lastrada ex-profeso para la ocasión, como por ejemplo cuando quieres hacer un timelapse submarino de la zona intermareal.

Medir la luz

Hay una circunstancia que por mucho que se explique, siempre supone un reto a la hora de hacer timelapse: medir la luz. Hay que recordar que los sensores actuales, aunque siguen mejorando día a día, tienen unas limitaciones considerando el ‘rango dinámico’ que pueden captar en una foto, esto es, la diferencia entre el nivel de luz más oscuro y el más claro que puede captar en una misma escena. Este valor siempre es inferior a la realidad, al menos comparado con la capacidad del ojo humano, de modo que se suele recurrir a técnicas específicas para aumentar este rango dinámico, tales como el famoso ‘HDR’ (High Dynamic Range). Os cuento esto para introducir el problema más serio aun que se nos plantea cuando queremos realizar un timelapse en una escena de luz cambiante, especialmente en los momentos de cambio más radical, como son el amanecer y el atardecer.

En estas situaciones, establecer la exposición correcta será crucial, para evitar que el final del timelapse salga excesivamente sub- o sobre-expuesto, en atardecer o amaneceres respectivamente. Una de las formas más ingeniosas para solventar esto es el uso del RAMPING, que explicaremos en posteriores artículos, o dejar un parámetro de la medicion de luz en modo automático, de modo que vaya corrigiendo la exposición a medida que cambia la luz, lo que podría provocar algunos saltos escalonados en la escena, que podrían tratar de minimizarse en el momento del revelado, mediante algunas técnicas avanzadas, que también abordaremos en posteriores artículos.

En nuestro ejemplo actual, vamos a tener en cuenta que la luz puede cambiar algo, pero no radicalmente, así que nos esmeraremos en medir la luz media de la escena, y disparando en RAW podemos garantizar cierta flexibilidad a la hora del revelado para captar esos cambios de luz.

Calcular intervalos

Como comentaba unos párrafos atrás, esta decisión ha de tomarse en función del resultado que queramos obtener, y del dinamismo de la escena. Vamos a fijar para nuestro caso una foto cada 4 segundos (= 15 fotos por minuto = 300 fotos en 20 minutos = 10 segundos de timelapse final a 30 fps).

Podemos utilizar un intervalómetro integrado si nuestra cámara lo permite, bien en su firmware original, o bien en algún firmware alternativo como Magic Lantern, o bien emplear un dispositivo externo, comercial o casero, para programar los disparos. Según de qué aparato se trate, se puede fijar de antemano no sólo el intervalo, si no un número máximo de fotogramas, e incluso un intervalo no constante, (técnica denominada ‘ramping’) que permita obtener una sensación de cambio de velocidad en el timelapse final, ralentizando o acelerando la secuencia total o solo una parte de esta.

Os dejo este interesante enlace de un intervalómetro casero muy práctico, sencillo de hacer, y, de paso, así conocéis esta página con mucha documentación interesante relativa a los time-lapses.

Ejecución

Disparar

Con todo lo anterior, ya estamos en disposición de apretar el obturador y comenzar a registrar nuestra secuencia. Procura no zascandilear alrededor del equipo, para evitar no solo mover el equipo por un toque accidental, si no para evitar movimientos indirectos, como los causados en suelo inestable por el simple hecho de caminar cerca. Suena raro, pero en los almohadillados suelos de la costa cantábrica ya me ha pasado más de una vez.

Otra consideración a tener en cuenta, y que me ha pasado más de una vez: realizando tomas en la playa, hay que tener muy presente que si estamos cerca de la influencia de las olas, el agua intersticial entre los granos de arena va a variar, y es fácil ver cómo, al terminar de registrar la secuencia, la posición de la cámara ha variado, y podremos comprobar cómo, efectivamente, en el resultado final se verá un irremediable cabeceo de la escena hacia la pata del trípode más cercana al agua… ¡cuidado!

Siguiendo con las consideraciones previas o paralelas al disparo, el viento puede jugarnos una mala pasada. Aun cuando al comienzo de la secuencia el viento sea suave o nulo, puede suceder que el viento racheado nos juegue una mala pasada. Tenlo en cuenta cómo te comentaba en el paso anterior (‘Fijar el equipo’) aunque a priori no parezca necesario.

Ten en cuenta también la posible presencia de luces parásitas naturales o artificiales, y procura utilizar un parasol apropiado, incluso cubrir el ocular de la cámara con la típica pieza de goma que suele venir incluida en la correa de tu cámara, y que siempre te preguntaste para qué serviría… 😉

Parámetros ideales

  • Máxima resolución
  • Es posible que una vez analizadas las tomas te apetezca hacer algún reencuadre de la composición, o crear una transición entre un área de la escena y otra, de modo que lo mejor será aprovechar al máximo la resolución de tu cámara, a pesar del gran espacio que va a ocupar en tu disco duro…

  • Ligera sobreexposición
  • Mil veces comentado en infinitos foros de fotografía, suele ser conveniente fijarse en el histograma a la hora de medir la luz, y ajustar los parámetros para que éste tienda un poco hacia la derecha, lo que algunos llaman ‘derecheo de histograma’, que no es otra cosa que aumentar la luminosidad de la escena para aprovechar esos ‘bits’ de información extra que nos proporciona la parte de las ‘luces’ de nuestra fotografía.

  • Velocidad de obturación
  • Dependerá del tipo de escena, ya que es probable que en ocasiones habrá secuencias que requerirán tomas de exposición ‘larga’, por ejemplo, en secuencias nocturnas de la vía láctea, o en escenas de ríos donde queramos agua suavizada…

  • Velocidad ISO
  • En general, procura que sea lo más baja posible para la luz disponible.

Respecto a la luz disponible, aunque sea lo más estable posible, es posible percibir en las tomas resultantes pequeñas variaciones de luminosidad que si bien apenas son perceptibles comparando fotos una a una, serán muy notorias al montar la secuencia final. Corregir esta situación no es imposible, pero casi, de modo que lo ideal será evitar que suceda en origen. Este efecto se denomina Flickeo, y es provocado por mínimas variaciones en la apertura del diafragma o menos frecuentemente por errores de medición de la luz disponible. Este último caso es más raro en las cámaras modernas, y nada puede hacerse, sin embargo, los errores provocados por variaciones en la apertura de diafragma entre fotos consecutivas podrían ser evitados de dos modos: puedes conseguir un objetivo cuyo diafragma pueda bloquearse mecánicamente como una característica, o puedes realizar un truco muy sencillo:

Para evitar el FLICKEO, una vez fijados los parámetros de exposición para nuestra escena, y ajustada la F del objetivo, presiona el botón de bloqueo del objetivo presente en la cámara, y gira ligeramente la lente como si fueras a quitarla. Perderá conexión con la cámara y el diafragma quedará bloqueado. No es posible con todos los objetivos, creo, y debes hacerlo bajo tu responsabilidad, documentándote antes de que suceda una cara desgracia.

Resultado

Lejos aun de tener un timelapse definitivo, lo que hemos logrado es una ingente cantidad de fotografías en raw que debemos ‘cocinar’ para llegar a nuestra meta.

En el más sencillo de los casos, podríamos haber disparado en jpg, seguros de nuestra capacidad de exponer y componer, de tal modo que lo único que restaría sería generar la secuencia dinámica de nuestra colección de fotogramas sueltos. Esta tarea la va a realizar algún software especializado, desde el supersencillo (y gratuito) ‘Time Lapse Assembler‘, para MAC, o algunas de las múltiples alternativas existentes.

En el caso -ideal- de haber disparado nuestras fotos en RAW, tendremos la gran ventaja de poder realizar un revelado más complejo de la escena, que nos permita personalizar más aun el resultado final. Podremos enfrentar este revelado de diversas formas:

  1. Abrir todas las fotos en un editor como Adobe Camera Raw, seleccionar el conjunto, y aplicar valores generales de revelado a todos los fotogramas, exportando posteriormente a jpg la secuencia.
  2. Abrir todas las fotos en el editor, procesar la primera de la secuencia, y exportar los nuevos parámetros al resto de fotogramas para posteriormente guardar todas las fotos en jpg.
  3. Abrir la secuencia en Adobe After Effects, directamente en RAW, revelar el primer fotograma de la secuencia que automágicamente se aplicará al resto, y exportar la secuencia como archivo de video con los parámetros deseados.

 

Como imaginarás, hay infinidad de posibilidades según el software disponible, tus conocimientos, etc., pero la esencia es la misma: revela las fotos, y empaquétalas en un video con los fotogramas-por-segundo que desees.

Otro consejo es que realices varias tomas con diversos encuadres, para así enriquecer el resultado final del montaje. En el caso del ejemplo, sólo disponía de una cámara, de modo que hasta no terminar una secuencia, no pude intentar hacer la siguiente, y con la tormenta encima y el sol poniéndose no pude improvisar mucho más, pero si puedes usar un par de cámaras, el resultado puede ganar bastante, combinando escenas angulares en una cámara con algo de zoom en otra para acercar detalles.

Conclusión

Ni que decir tiene que todos estos consejos no son la única forma de hacer las cosas, ni la mejor. Sólo trato de hablarte desde la experiencia y el continuo aprendizaje. Además, estoy seguro de que me dejo en el tintero un montón de detalles, pero como este no será el último artículo de este tema, no te preocupes, tarde o temprano quedará todo escrito.
A partir de este momento, espero que hayas ganado algo de confianza y conocimiento para enfrentar esta modalidad tan entretenida de fotografía, y hagas pruebas sin parar, que sin duda es la mejor manera de aprender y obtener resultados.

Te dejo algunas ideas para explorar:

  • Mareas
  • Nubes
  • Atardeceres -casos especiales por el cambio de luz-
  • Nieblas
  • Amaneceres
  • Movimiento de la luna
  • Vía láctea
  • Zona intermareal

Irás comprendiendo que cada situación exigirá adaptarse y encontrar soluciones concretas que seguro que no están en los libros.

En futuras entregas, espero hablar de situaciones especiales, condiciones particulares de luz, del empleo de gadgets específicos, y con un poco de suerte, un día llegaremos a juntarlo todo en un solo artículo: timelapse en condiciones específicas con intervalómetro avanzado y alguna base motorizada casera… pero hasta entonces: a practicar!

Gracias por leer semejante tostón. Si te ha gustado, o has aprendido algo, por favor, compártelo con quien pueda interesar, o en tus redes sociales. 🙂


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