En el Norte aun existe un Territorio Salvaje: desde el Mar Cantábrico, hasta las tierras de campos del sur de León, pasando por la gran Cordillera Cantábrica, todo un mundo de paisajes, fauna y flora.
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Ruiseñor pechiazul

Portada monográfico pechiazul

Por ahora solo he tenido una corta experiencia con esta especie, a la que tenía muchas ganas, gracias a la ayuda del compañero Jorge. Ya habrá tiempo de repetir. :). No logré captar el comportamiento típico de una mañana primaveral al completo, ya que no fui capaz de grabar los vuelos de ‘marca’ que realizan, ascenciendo y dejándose caer de forma muy curiosa, así que eso queda pendiente. Tampoco es el típico ‘paisaje’ de los pechiazules que con más frecuencia se ven por ahí, con los piornos floridos. En este caso es un encinar en el este de la provincia de León.

Algunas escenas de pechiazul en su hábitat.

Esa mañana, inesperadamente, la temperatura había bajado de 0ºC, pero el día, despejado, llegó entre trinos de multitud de especies en el encinar, una de ellas, ¡bien!, mi buscado pechiazul. Lo primero que se ve, suele ser una silueta a lo lejos en lo alto de una encina, como una veleta sonora:

Pechiazul al amanecer
Sale el sol, y los primeros pechiazules, cogiendo posiciones, comienzan sus cantos.
Pechiazul reclamando atención

Una vez localizado uno (aunque suelen ser varios los que alcanzar a la vista si tienes campo de visión…), prismáticos en mano pasará un buen rato observando lo que hace: trina como loco, hacia los 4 vientos, marcando su posición, y dejando ver su peculiar babero azul, con o sin medallón blanco en medio. De repente, puede lanzarse al suelo, por donde camina ágilmente en la espesura. También suele ascender dando un giro amplio, para dejarse caer casi como un helicóptero sobre la siguiente encima. Fui incapaz de retratar esto adecuadamente… otra vez será :).

Pechiazul reclamando atención

Aquí podemos ver unos retratos más de cerca -si permaneces tranquilo y medio oculto, puedes no asustarlos fácilmente…- donde se aprecia lo que parece una garrapata en la ‘comisura’ del pico. -la zona era muy propicia…-.

Retrato de pechiazul
Retrato de pechiazul
Típica postura del ruiseñor pechiazul.

Alguno de los ejemplares que encontré tenían un aspecto diferente, y aun no tengo claro si son diferente género, o puede que poblaciones de distinto origen, incluso subespecies…(?).

Pechiazul
Suele estar también por el suelo o entre vegetación densa.
Pechiazul
Detalle del medallón o babero.

La experiencia mañanera fue de las que marcan: la soledad en el encinar, no interfiriendo en el entorno, y pudiendo ver todo lo que allí se cuece… es genial 🙂 Además de las huellas de grandes mamíferos como jabalí, o lobo, gato montés… asomó un gran corzo macho, numerosos gazapos, varias parejas de curruca carrasqueña y curruca rabilarga -futuros objetivos :D-, ruiseñores, arrendajos, y algunas rapaces como milanos o una pareja residente de águila calzada. De toda la jornada, me quedo con la siguiente imagen:

Pechiazul al alba
Al alba, a contraluz, y de nuevo puede apreciarse sutilmente el vaho que se produce al emitir su canto con tanto frío.